23 ene. 2010

23 de enero de 2010

Reencontrarte con bandas de la calidad de Pink Floyd es un regalo para los oídos. Ayer en una "cena" con un colega comentábamos la capacidad que tiene su música de hacerte volar. Hoy quiero rescatar una versión en directo grabada en Pompeya de una canción que fue incluida en el segundo álbum de la banda.
¡Cuidado con el volumen que se pueden asustar los vecinos!


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